HIJOS DE EVA, John Connolly
John Connolly, con su nuevo libro Hijos de Eva, vuelve a llevarnos por los caminos oscuros que tanto le gustan.
Charlie Parker asume el papel protagonista, flanqueado por sus inseparables amigos Louis y Angel. La aparición de los hermanos Fulci es testimonial, aunque como en otras ocasiones, sucede en un instante principal.
Desde el primer momento, Connolly nos conduce por las sendas más retorcidas del ser humano. Para ello plantea un argumento basado en la recuperación de un bien robado al narcotraficante Blas Urrea, quien contrata los servicios de un hombre que se hace llamar Seeley, al que acompaña una mujer a la que el mismo Seeley tiene miedo.
En esta improvisada pareja cada cual tiene sus funciones: él debe buscar a quienes han arrebatado a Blas Urrea su más preciada posesión, y ella les debe sacar la información necesaria antes de darles muerte.
Charlie Parker se ve envuelto en esta historia al ser contratado por una conocida para encontrar al hombre que llevaba unos meses compartiendo la vida con ella. Charlie desconoce que está involucrado en el robo al narcotraficante y por lo tanto, también desconoce el peligro que corre.
Jennifer, la hija asesinada de Parker, tiene su protagonismo, ya que sigue sin querer abandonar la zona que le permite observar la vida de su padre. Además, en esta ocasión también a ella hay quien viene a buscarla.
Connolly nos regala con su acostumbrada maestría, que no hay que dejar de valorar, una novela llena de personajes oscuros, detallados con precisión para que el lector pueda hacerse una clara idea de cómo son y de lo que son capaces de hacer para sobrevivir, o para cumplir el trabajo por el que se les paga. ¿Buenos? ¿Malos? Que cada uno decida cómo etiquetarlos.
Una vez más, el argumento es impecable, cada página nos va llevando a un final sólido que además, nos prepara para un próximo libro.
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