Presento este breve relato al certamen de microrrelatos #crimenperfecto. Espero que lo disfrutéis.

Un ala rota

 

Te voy a contar una historia, seré breve. Deja que me siente frente a ti.

Era un día de invierno, de sol y frío, estaba en tercer curso de la antigua EGB. Desde mi sitio,  junto a uno de los tres ventanales que había en el aula, vi cómo un gorrión caía sobre el borde exterior; un ala rota lo dejó allí.

Durante el recreo, Ramón se quedó en clase porque le dijo a la profesora que le dolía la cabeza, yo porque mi brazo escayolado me proporcionaba deferencias. Convencí a Ramón de que saliese a por él, le dije que entre ambos lo cuidaríamos. Recuerdo ver el perfil de su sonrisa cuando sujeto a mi mano buena, se arrodilló para cogerlo. El animalito se asustó, y a pesar de tener quebrada el ala, saltó al vació. Ramón me miró con cara de impotencia; yo lo observé para guardar en mi memoria su mirada, la que antecede a la muerte. Solté su mano al tiempo que le empujaba.

Así empecé; siempre cuento esta historia al siguiente, que como tú va a dejarme como recuerdo su última mirada.